Cuando te das cuenta que una persona te miente, al menos a mi me sucede, me da malestar, me siento ofendida e irespetada.
Existen tantas maneras de engañar, pero tarde o temprano surge algún detalle que te hace caer.
Pero es que estamos rodeados de seres egoistas, muchos de ellos van en busca de satisfacer sus deseos sin importar que dejan dolor, cuando la mentira se descubre.
Por ejemplo, los polÃticos, durante sus campañas ofrecen el cielo y la tierra, son como los enamorados, que hasta que la doncella no les pertenece, no dejan de dar lisonjas, luego cuando el manjar lo han probado, vuelven a su realidad.
No hay mentiras piadosas ni blancas como suelen llamar a esas que se dicen para no ofender.
Es como aquellos que dicen estar en lo peor de su vida, que el amor se les niega y luego los encuentras acaramelados, no coincide aquello con esto, te dices.
En fin, las mentiras son ofensivas, hay que tener bien puestos los pantalones para saber enfrentarse y decir lo que se piensa, lo que se quiere hacer y lo que no, si algo no te gusta.
Vamos, mirate en el espejo e intenta mentirte, imposible.